SOBRE UNA BASE SÓLIDA
La importancia de los fundamentos de la fe
¿Puedes decirme cuál es la parte más importante de un proyecto de construcción? Sin importar su tamaño, ya sea un muro pequeño o un edificio grande, lo más importante son los cimientos, la parte que da soporte a lo que se construirá. Si la base es sólida y está bien construida, un edificio enorme nunca se derrumbará, independientemente de lo que se le ponga por delante.
Lo mismo ocurre en nuestra vida de fe; cuando estamos bien cimentados, no nos dejamos llevar por vientos fugaces ni sacudir por las tormentas que azotan. Cuanto más firmes sean nuestros cimientos, más alto podremos alcanzar y menos nos afectarán las situaciones que nos rodean.
Pero ¿cómo logramos estar bien informados?
En primer lugar, desenterrando todos los demás materiales menos inestables que se encuentran en nuestra vida, es decir, todo aquello que nosotros mismos producimos y que a veces utilizamos como fundamento: la ambición, el orgullo, el egoísmo, las filosofías, las tradiciones, las creencias.
A todo el que viene a mí, escucha mis palabras y las pone en práctica, les mostraré cómo son. Son como un hombre que, al construir una casa, cavó hondo y puso los cimientos sobre la roca. Cuando vino una inundación, el torrente golpeó aquella casa, pero no pudo moverla, porque estaba bien construida. Lucas 6:47-48
Con el terreno despejado, podemos y debemos sentar las bases más sólidas que existen: Jesús, el único fundamento. Solo sobre la base correcta podemos construir y crecer en la fe, llegando a ser como Jesús y colaboradores en el Reino.
"Porque nadie puede poner otro fundamento que el que ya está puesto, el cual es Jesucristo." – 1 Corintios 3:11
Los principios fundamentales de la fe escritos en Hebreos 6:1-3 son necesarios, indispensables y absolutos en nuestra vida; no cambian con el tiempo ni las circunstancias. Deben estar presentes en todos nuestros días y aplicarse en cada área de nuestra vida.
¡No olvidemos ni un segundo lo fundamental, estemos bien fundamentados, permanezcamos firmes en la fe y en todo lo que Dios nos ha mandado, para que podamos alcanzar la madurez espiritual!
Por tanto, dejando atrás las enseñanzas elementales acerca de Cristo, avancemos hacia la madurez, sin echar otra vez el fundamento del arrepentimiento de obras que llevan a la muerte, ni de la fe en Dios, ni la instrucción acerca de bautismos, la imposición de manos, la resurrección de los muertos y el juicio eterno. Y esto lo haremos, si Dios lo permite. – Hebreos 6:1,3
- Duda Martins

